miércoles, 13 de mayo de 2009

Algo más




Un cruce de miradas fugaz en el espejo.
-¿Vamos?
-Vamos
Ahí estaba otra vez la nube, esperando, revoloteando. Nunca decidían si les molestaba o no, en definitiva, era una compañía leal. Y de esas no abundan estos días.
-Están persistentes hoy
-Nos van a seguir todo el camino.
-Mientras no piquen…Era por decir, lo mismo daban ya las picaduras, al fin y al cabo uno terminaba volviéndose inmune.
Un roce. Es normal chocarse un poco al caminar por las veredas de Buenos Aires. Otra vez.
-Perdoname, tengo una incapacidad absoluta de caminar en línea recta, ya sabés. Al lado, un silencio y una mirada de reojo. Los insectos seguían obstinados en el medio, más exaltados que de costumbre.
Parecía innecesario llenar los silencios con comentarios vagos sobre alguna trivialidad al estilo de “che, cómo refrescó”.
-Bueno yo…ya me tengo que volver…
-Te acompaño a la parada. El tono tenso se le escapaba como una cachetada.
Un saludo tal vez segundos más largo de lo habitual. Al irse, su mano parecía no querer dejar el brazo ajeno, y lo acarició hasta la punta de los dedos.
Ella la miró subirse al colectivo que la llevaría, una vez más, a la casa con su marido.



Lucía Alegria (05/09)

2 comentarios:

Juan dijo...

Me gustó. Es normal chocarse un poco al caminar por las veredas de Buenos Aires! Después tengo para hacerte una propuesta, invitación o cómo se llame.

Espero que ande todo bien! Un abrazo, nos estamos hablando.

Foucault

Lupi dijo...

es tan groso que me firme Foucault.